sábado, 16 de octubre de 2021


A la Argentina le costó un Perú el 1-0

por Daniel Merolla


 Lionel Messi no pudo lucir su genio, pero la selección de fútbol de Argentina tuvo el poder de gol de Lautaro Martínez para vencer el jueves en forma ajustada 1-0 a Perú, que vendió cara su derrota pero se aleja de la clasificación al Mundial de Catar-2022.

"Partido duro, difícil de jugar. Mucho viento, ellos todos atrás dejando pocos espacios", escribió Messi en redes sociales". El capitán se quejó con amargura del árbitro brasileño Wilton Sampaio, de quien dice que siempre los perjudica.

El gol de la Albiceleste lo marcó con un cabezazo 'El Torito' Martínez a los 43 minutos. La Bicolor perdió la oportunidad del empate con un tiro penal estrellado en el travesaño por Yoshimar Yotún, a los 65, en el estadio Monumental de Buenos Aires.

Por la fecha 12, Argentina (25 puntos) se consolidó como escolta del líder Brasil (31). Ambos equipos tienen pendiente la resolución del suspendido partido en Sao Paulo por invasión de cancha de inspectores sanitarios anticovid.

Perú (11) bajó al noveno puesto, más lejos de la clasificación. El partido se jugó ante 35.000 aficionados, un aforo de 50% por la pandemia del coronavirus.

- Muralla peruana -

 

Le había peleado la Bicolor la posesión de la pelota a la Albiceleste. Sabía el DT argentino de los peruanos, Ricardo Gareca, que Argentina no está cómoda sin el balón.

Por eso triangulaban en el medio Christofer Gonzáles, Christian Cueva y Raziel Garcia. Pero lo tenía a Gianluca Lapadula sólo contra el mundo en la ofensiva. Así no hay manera de producir ataques profundos. Apenas embestidas.

Cuando el equipo que dirige Lionel Scaloni se adueñó del campo y del balón, la escuadra inca se refugió en la retaguardia. Leandro Paredes, Rodrigo De Paul y Giovani Lo Celso armaban su habitual serenata de toques cortos.

Como siempre, el balón tenía que caer en los pies de Messi, el hombre que cambia el ritmo. El que mete la quinta velocidad y rompe las defensas como si fueran de papel.

Pero Messi no estaba inspirado. No era solo su culpa. Perú se paró muy bien en su última trinchera. Se alternaban con un marcaje de acero Carlos Zambrano y Alexander Callens, con Pedro Aquino y Yoshimar Yotún como espartanos abroquelados en el Paso de las Termópilas para frenar al ejército persa.

Las camisetas blanquirrojas formaban una barrera. Parecía el andén de un Metro en hora de entrada o salida laboral. ¿Cómo atravesarla?

El único hueco vislumbrado era el que provocaba Ángel Di María por la banda izquierda. 'El Fideo' era una pesadilla para Jhilmar Lora. Argentina, como es su costumbre, no perdió la paciencia, aunque su juego se apagaba de tanto martillar sin que la pared se derrumbara.

Lo que muestra Argentina es un súbito poder de gol. Fue una combinación de 2-1 que De Paul le fabricó a Miguel Trauco con Molina, cuyo centro fuerte lo clavó de cabeza Martínez en el arco de Pedro Gallese.

Perú sintió el impacto. Un empate no era un mal resultado. Una derrota le haría perder el paso hacia su objetivo de atrapar al menos la plaza de la repesca de la eliminatoria.

 

- Quemar las naves -

 

No le quedó otro remedio a la Bicolor que quemar algunas naves. Jugarse a riesgo de desguarnecerse. A correr el peligro de darle espacios a Messi y compañía. Podría ser suicida pero ¿que otra opción quedaba? Adelantó las líneas en bloque unos treinta metros en el campo.

El DT de Perú mandó a la cancha a Gabriel Costa, a Wilder Cartagena y la veteranía de Jefferson Farfán. No había muchas cartas para jugar. Viejo lobo de mar, 'La Foquita' se arrojó dentro del área sobre las piernas de bloqueo del arquero Emiliano Martínez.

Esta vez 'Dibu' Martínez no desmoralizó al rematador como suele hacerlo. Yotún y sus nervios estrellaron el penal en el travesaño. Otro golpe para los peruanos.

Cuando Messi levantó su juego, Perú volvió a cerrar las puertas. Era apostar al contraataque. Scaloni tiene armas de recambio y lanzó al campo a Nicolás González, siempre amenazador, aunque Argentina sufrió al final.


lunes, 11 de octubre de 2021


Ganar, golear, gustar, las tres G de la Argentina de Messi

por Daniel Merolla


 El romance ahora incondicional de la Argentina de Lionel Messi con sus hinchas y con la pelota se vuelve cada día más fuerte después del show de fútbol y goles frente a Uruguay (3-0) para ilusionarse con el Mundial de Catar-2022.

No se puede olvidar que el fútbol fue, es y será dinámica de lo impensado. Nadie ni nada pueden asegurar qué puede suceder en la Copa del Mundo si se clasifica el equipo que conduce el astro en la cancha y Lionel Scaloni en la dirección técnica.

Pero lo nuevo, luego de tantos años de amarguras y desencuentros, es que la Selección ha vuelto a ser "el equipo de la gente".

Lo habían sido, a su manera, los campeones mundiales de Argentina-78 y México-86. El último lazo afectivo fue con los ganadores de las Copas América de Chile-91 y Ecuador-93.

Después, y sin el icónico Diego Maradona en el césped, el vínculo se enfrió. "Ojalá esta comunión con la gente dure mucho. Lo de la gente es impresionante. Es cada vez más lindo poder vivir y disfrutar esto", admitió el máximo artillero histórico de la Albiceleste (77 goles).

 

- Goles son amores -

 

Clave en el enamoramiento es el regreso de los aficionados a los estadios. Unos 35.000 entraron la noche del domingo al Monumental debido a que los números de la pandemia de covid-19 dejaron de ser escalofriantes y se reabrieron las puertas.

El hincha no deja de ser exitista. Crecía el fervor hasta que el amor renació con la Copa América ganada en la final a Brasil este año, tras 28 años de disgustos.

“Cuando el equipo puede jugar, la verdad que da gusto verlo. La paciencia es una virtud que tiene. Los hinchas lo entendieron. Otras veces por ahí la gente pide que se ataque de manera desmedida”, reflexionó el DT.

Es que el clásico rioplatense, como lo definió Scaloni, "hasta el primer gol fue un partido tremendamente difícil en el que ellos se cerraron muy bien".

Tres veces estuvo el artillero charrúa Luis Suárez cara a cara con el arquero Emiliano Martínez. El 'Pistolero' Suárez lo fusiló con dos remates furibundos. 'Dibu' Martínez los atajó. Un tercer 'pistoletazo' se estrelló en un poste. La historia pudo ser otra.

"Es fundamental el 'Dibu'. Cuando le llegan, siempre responde. Se afianzó en el arco. Tenemos uno de los mejores arqueros del mundo, sin duda", comentó Messi.

Más tarde apareció otra vez lo impensado. Messi le tiró un centro-pase a Nicolás González. El delantero pifió el remate, el arquero Fernando Muslera falló, la defensa se confundió y el balón entró al arco como pidiendo perdón por lo bizarro de la jugada.

"Una vez que hacemos el primero empezamos a encontrar espacios y aparecieron los otros goles", ilustró Messi.

Lo diferente es que a su alrededor hay otros socios y sociedades futboleras. Crece la influencia de Rodrigo De Paul (segundo gol) y de Lautaro Martínez (el tercero).

Piensa, juega y no le escapa al área Giovani Lo Celso. Respalda con solvencia Leandro Paredes.

Y algo cambió de raíz. Cuando entra Ángel Di María es un ariete. El hombre que fue marginado de la Selección por perder tantas finales de copas ahora disfruta del romance. Miles corean 'Fideeo, Fideeo' a quien supieron abuchear.

La actitud del público puede ser tan cruel y cretina, como incondicional y festiva. "La comunión entre el equipo y la gente hace que nos ayude, que nos lleve cuando las cosas van mal", teorizó Messi.

 

- La increíble Scaloneta -

 

El salto de calidad y la inyección anímica robustecieron la esperanza de Argentina. Está segunda con 22 puntos, a seis del líder Brasil. Y aún falta la decisión del suspendido partido entre ambos en Sao Paulo.

Los hinchas inventaron en las redes sociales el "Subite a la Scaloneta". Es un autobus que lleva a los jugadores y el chofer es el joven entrenador que nunca había dirigido ni en divisiones de ascenso.

Es el DT al que le ofrecieron el puesto cuando se marchaba del predio de la Liga. Era un excolaborador del despedido Jorge Sampaoli. "¿Querés dirigir unos partidos, nada más?", le preguntaron. "Si", respondió, después del desbande por la humillante eliminación en el Mundial de Rusia-2018.

Ahora la Scaloneta de los Lioneles juega el jueves con Perú en el Monumental y a realimentar el romance.

 

La crónica --

 

El astro argentino Lionel Messi, con las luces de su talento encendidas a pleno, condujo el domingo a Argentina a una goleada ante Uruguay 3-0 en Buenos Aires, que despeja la ruta albiceleste hacia el Mundial  de Catar-2022.

 

Un gol involuntario de Messi al lanzar un centro que se metió en el arco, a los 38 minutos, y otro de Rodrigo De Paul, a los 44, quebraron la dura defensa de la Celeste. Lautaro Martínez aumentó a los 62, en el estadio Monumental, ante 35.000 aficionados, con aforo limitado por la pandemia de coronavirus.

Argentina (22 puntos) se consolidó como escolta del líder Brasil (28). Uruguay (16) se mantuvo en el cuarto puesto, último que otorga una plaza directa. La Albiceleste aumentó a 24 sus partidos en condición de invicto.

Al completarse el jueves la triple fecha, los argentinos jugarán con Perú en Buenos Aires y los uruguayos con Brasil en Manaos.

"La verdad que estamos creciendo mucho en el juego en la posesión, en tener la pelota, en un partido que fue duro, pero que teníamos que ganar por ser local. Salió todo perfecto", declaró el capitán de la Albiceleste.

 

- Rounds de estudio -

 

Las apariencias engañan. Parecía un partido cerradísimo, tenso, cerebral como si jugaran al ajedrez.

Argentina tenía la posesión del balón y Uruguay lo esperaba con un candado defensivo que hubiese sido la envidia de aquel famoso cerrojo que tenía el sello de Suiza.

La línea de tres zagueros de los charrúas era sólo un engaño táctico. Era la última trinchera en el camino al arco de Fernando Muslera, con Sebastián Coates, Ronald Araújo, Diego Godín.

Pero en las bandas había portones de hierro, con los cancerberos Nahitán Nández y Matías Viña. El vallado en el medio lo completaban Federico Valverde, Matías Vecino y Nicolás de la Cruz.

Más arriba se situaban Luis Suárez y Brian Rodríguez, pero nada de quedar aislados. El esquema tomaba rápidamente forma de bandoneón. En bloque atacaban por sorpresa.

La Albiceleste jugaba su frecuente tiki-taka. Lento en la salida y con la idea de cambiar de ritmo a todo vapor cuando la pelota le caía a Messi.

Se asociaban en la creación Gio Lo Celso y Rodrigo De Paul con Leandro Paredes. Lanzaban sus diagonales Lautaro Martínez y Nicolás González.

Subían por los laterales Nicolás Tagliafico y Nahuel Molina. En el fondo se distribuían Nicolás Otamendi y Cristian Romero para cerrar los surcos que pudiesen abrirse rumbo a la valla de Emiliano Martínez.

 

- Emoción por ráfagas -

 

Súbitamente aparecieron ráfagas de talento. Tres veces lo tuvo Suárez a su merced a 'Dibu' Martínez. Dos latigazos suyos a quemarropa fueron conjurados por los reflejos del guardameta. Otro furibundo disparo del 'Pistolero' dio en un poste.

Los argentinos también quebraron la monotonía. 'Torito' Martínez se lo perdió en la puerta del arco dos veces. Messi metió uno de sus zurdazos mágicos pero la trayectoria halló una pierna en la ruta a la red.

Lo lento, ajustado y pensado del juego se convirtió como por hechizo en fiesta de emociones. En un partido para verlo de pie. Gio Lo Celso se filtró, eludió a Muslera y reventó el travesaño desde ángulo cerrado.

El primer gol fue una de esa mezclas de azar, distracción, fortuna e ironía que tiene el fútbol.

Messi le metió un pase elevado al corazón del área a la entrada de Nico González, quien al pifiar el remate confundió al arquero y a la defensa que vieron a la pelota entrar como pidiendo disculpas. Casi un 'blooper'.

En esos momentos de algún desconcierto en el disciplinado dispositivo uruguayo apareció otro destello ofensivo albiceleste. La paradoja es que hubo otra 'pifiada', una de Martínez. La pelota quedó servida en bandeja para De Paul, quien anotó con remate rasante.

El 2-0 no fue inexplicable pero también pudo haber sido al revés por los tres tiros de gol que no pudo festejar Suárez.

 

- Reacción tardía -

 

La reacción del DT uruguayo Óscar Tabárez fue mandar a la cancha a su segunda arma de destrucción masiva, Edinson Cavani, entre otros cambios tácticos para dar vuelta el resultado. Tal vez ya era tarde.

Messi se encendió con sus mejores luces. Hacía estragos dentro del área. En una de esas maniobras en que tiene la pelota convertida en parte de su botín izquierdo, abrió hacia De Paul y su centro clásico hacia al medio lo conectó Martínez con el arco a su disposición.

Tras su error en el tanto de Messi, Muslera empezó a ser el hombre que evitaba una goleada peor. Le ahogó dos veces el grito de gol al ingresado Ángel Di María. Habían ingresado en Uruguay también Joaquín Piquerez, Lucas Torreira, Darwin Núñez y Gio González. Pero ya era demasiado tarde.

 

 

 


viernes, 10 de septiembre de 2021

Messi en estado de gracia con Albiceleste


por Daniel Merolla


El superastro Lionel Messi vivió su fiesta inolvidable al celebrar la Copa América en el Monumental con miles de hinchas que lo reverenciaban. batir un récord de Pelé como goleador de selecciones sudamericanas, anotar un triplete a Bolivia (3-0) y marcar el paso de Argentina hacia el Mundial de Catar-2022.

Hay que tener el corazón de mármol para no emocionarse como se emocionó al final del encuentro. Hizo la catarsis de tantos años de amarguras en Mundiales y Copas con la Albiceleste. “Esperé mucho tiempo esto”, dijo con el llanto de felicidad atragantado.

Horas después de sentirse en estado de gracia con sus colores más queridos tomó el vuelo de regreso a Francia para reincorporarse al Paris Saint-Germain.

“Soñé muchísimo con este día y gracias a Dios llegó. No tengo palabras para agradecerles por todo el cariño recibido. Qué noche hermosa, lo disfruté muchísimo. Inolvidable”, escribió en redes sociales.

En la foto del avión lo acompañaron quienes se han convertido en más compañeros de juego y de camisetas que nunca: Leandro Paredes y Ángel ‘Fideo’ Di María.

Junto con Lautaro ‘Torito’ Martínez consolidaron una sociedad futbolera. Los tres fueron compadres de Leo, más cerca o más lejos, en la gestación de los goles.

En la primera conquista dibujó una obra maestra con la pelota al meter un caño rodeado de rivales y lanzar una de esas combas al ángulo que son marca registrada. Paredes le había dado el pase.

En el segundo combinó en pared con Martínez y le hizo un ‘pase a la red’ con serenidad que asombra. En el tercero mostró su olfato de cañonero de área, una faceta no tan frecuente ahora porque él se considera más “un asistidor”. Un sablazo de Paredes generó un rebote en el arquero y La Pulga le puso la frutilla al postre.

“Messi siempre hace la diferencia”, reflexionó el entrenador Lionel Scaloni. El DT llegó casi como un pasante a un puesto que nadie quería tomar tras el desastre de la selección en el Mundial de Rusia-2018- Ahora también corean su nombre. Hasta el ingenio popular ha bautizado al equipo como La Scaloneta.

 

- Volver y ver al ídolo -

 

El resultado deportivo es cruel. La derrota es huérfana y el triunfo atrae como un imán. Unos 21.000 aficionados entraron con b espíritu festivo al estadio tras un año y medio de veda por la pandemia.

A nadie parecía importarle tanto el ritual de los barbijos, el alcohol en gel, los certificados, la distancia social, el frío invernal, la llovizna y la ventolera.

Era tan fuerte la pasión por volver a una tribuna como festejar la Copa América con triunfo sobre Brasil 1-0 el 11 de julio. Hubo ovación cuando Messi levantó la Copa. Hasta se cantó ‘Fiiideo, Fiiideo’ cuando Di María, autor de aquel gol, fue reemplazado.

Cuando el público recordó al abanderado histórico albiceleste, el fallecido Diego Maradona, con el tradicional ‘Olé, olé, Diego, Diego’, la sensación fue que ya hay un ídolo maradoneano en su lugar. El liderazgo de Messi es palpable.

 

- El Rey supera a 'O Rei' -

 

El rosarino, un rey del fútbol contemporáneo, le batió con 79 goles el récord de 77 a otro ‘O rei’, el legendario brasileño Pelé, entre los artilleros de selecciones sudamericanas.

Los  hinchas cantaron el tradicional “Brasil, decime que se siente…”. Quedó atrás el insólito escándalo del domingo en Sao Paulo cuando agentes sanitarios invadieron la cancha y forzaron la suspensión del encuentro en un intento por deportar a cuatro futbolistas argentinos de la Premier League de Inglaterra, país a cuyos viajeros imponen especiales cuarentenas anticovid.

Scaloni tuvo que liberar después del partido con Bolivia a los cuatro jugadores, entre ellos el arquero Emiliano Martínez y el volante Giovani Lo Celso.

“Así no se puede seguir, sino se toma una medida y los clubes (europeos) mantienen esta postura (de no ceder jugadores)”, advirtió Scaloni.

Sin tiempo para pensar demasiado, se viene en octubre otra triple fecha de la Clasificatoria. Argentina juega con Paraguay, Uruguay y Perú. Mientras tanto, Messi saborea un momento feliz que parecía perdido para siempre.

El delantero levantó la Copa América, rodeado por sus compañeros, al terminar el encuentro y estalló la fiesta del público, en medio de un show musical.

Argentina, con 18 puntos, sigue como escolta a tres del puntero Brasil en la décima fecha de la clasificatoria sudamericana. Bolivia se mantiene relegada sin poder alcanzar ni siquiera la repesca.

- Lucha sin tregua -

 

Entre los fuegos artificiales, los jugadores levantaron los brazos a las tribunas ocupadas en un 30% pero rebosantes de una alegría que tantas veces quedó atragantada.

"Es una locura la gente. Se junta todo, la Selección que viene de ser campeón de la Copa América, mucho tiempo sin poder ir a la cancha, ni ver al equipo”, había declarado Messi.

Marcos Acuña, Leandro Paredes y Angel Di María sumaban intentaban asociarse con pulcritud, pero la mayoría de los avances se desvanecían en la cerrada trinchera boliviana. 

Bolivia dio lucha sin cuartel. Metió presión fuerte sobre la salida de Argentina. Le hizo pasar zozobra a Germán Pezzella, a Nicolás Otamendi y a Nahuel Molina, forzados a desprenderse del balón apurados, sin destino. Al DT argentino Lionel Scaloni se lo veía contrariado.

La Albiceleste también apretaba en el medio. Fue un anticipo en el medio de Paredes el que derivó en el gol del superartillero. La conquista aquietó demasiado las aguas en Argentina. Un jugador clave fue Alejandro ‘Papu’ Gómez que le ponía dinámica a los avances.

La Verde soltó las amarras, atacó en bloque y puso en aprietos al rival. Erwin Saavedra, José Sagredo y un activo Henry Vaca hicieron poner las barbas en remojo al arquero Juan Musso.

El problema de Bolivia es que su pólvora lucía mojada, faltaba puntería. El goleador e histórico verdugo de Argentina, Marcelo Moreno Martins, luchaba por el control de la pelota, pero lejos del portero Musso.

"Llegamos con la intención de hacer un gran partido", había anticipado el entrenador venezolano César Farías.

 

- La magia rompe barreras -

 

"Messi es el más grande de todos". afirmó a la AFP Jail Grassi, un hincha que viajó a la capital desde el balneario atlántico de Mar del Plata (sur). "Estamos muy contentos de ver en la cancha a Messi", comentó, de su lado, Gastón Carpinetti. Otro aficionado, Felipe Herrera, señaló: "Es una emoción grande que con tanta pandemia poder volver a la cancha".

En la cancha, Messi armó con Di María una jugada clon de la que derivó en la apertura del marcador. El remate suyo en comba pasó cerca del poste derecho de Carlos Lampe. El arquero le había tapado un gol a Di María con un achique al borde del área. Lautaro Martínez, en la zona de fuego del área,

Scaloni jugó las cartas de mandar a la cancha a los últimamente entonados Joaquín y Ángel Correa, y a Nicolás González.

De nuevo apareció el mago Messi para una doble pared con el 'torito' Martínez y entrar al área con serenidad pasmosa y anotar el segundo en su noche soñada con la albiceleste. Al marcar tras un rebote del arquero, sobre la hora, hizo vivir un éxtasis triunfal en las tribunas.

 


jueves, 2 de septiembre de 2021

Messi sale de la danza europea para entrar al baile por el Mundial

 /  Buenos Aires (Argentina)  -  30 agosto 2021 15:30  -  AFP (Daniel MEROLLA)  /  ENFOQUE  -  9LW7WA

 

 

El capitán y goleador de Argentina, Lionel Messi, dejará atrás por 10 días el remolino europeo de adioses, pases y debuts para meterse de lleno en la pedregosa ruta sudamericana que lleva al Mundial de Catar-2022, único trofeo que le falta celebrar.

Messi vuelve a tomar el bastón de mando de la Albiceleste. Lo hace con el alma en paz por haber liderado la conquista de la Copa América en Brasil. Quebró su mala racha sin títulos con la selección mayor y puso fin a 28 años sin que Argentina pudiese ganarla.

Un momento glorioso lo vivirá el jueves 9 de setiembre cuando pise el césped del estadio Monumental. Será la noche del reencuentro con 25.000 hinchas en las tribunas tras un año y medio de veda sanitaria.

El rival será Bolivia. Se completará así la triple fecha de la clasificatoria, que arranca este jueves con Venezuela en Caracas y continúa en el clásico ante Brasil, en modo de revancha de la final copera (1-0 en el Maracaná), el domingo en Sao Paulo.

En la tabla, Argentina está segunda, con 12 unidades, escolta de Brasil, con 18.

 

- Mi reino por un Mundial -

 

El astro nacido en Rosario hace 34 años se da cuerda a si mismo para encarar a todo trapo la eliminatoria. “Cambiaría mis (seis) Balones de Oro por un Mundial", ha declarado.

Si a La Pulga le dieron unas cuantas patadas en pocos minutos de su debut con la camiseta del Paris Saint-Germain ante Reims (2-0), para que se vaya enterando de que en la Ligue 1 no le van a tirar margaritas cuando gambetea, un campo minado también le aguarda en el mundo futbolero regional.

La diferencia con otras épocas es que parece haber encontrado compañía. "Confío mucho en este grupo. Siempre tira para adelante", ha señalado.

Y casi estuvo a punto de perderlo. Hubiese sufrido un duro golpe si entidades de Inglaterra, España, Italia y Portugal se salían con la suya de negarle los jugadores a Sudamérica con el argumento de las largas cuarentenas de covid-19.

La FIFA y el Tribunal Arbitral Deportivo (TAS) le arrojaron a Sudamérica un salvavidas a tiempo al recordar que por más poder económico e influencia que tengan los superclubes de Europa se deben cumplir los reglamentos y ser cedidos los futbolistas.

En la Albiceleste se gestaba una rebelión. El arquero Emiliano ‘Dibu’ Martínez, el que desmoraliza a los pateadores de penales hablándoles, dijo que viajaría para jugar con la Selección contra viento y marea. En las redes sociales, el guardameta del Aston Villa inglés había escrito: “Próxima parada, Argentina".

 

- Líder maradoniano -

 

La prensa dijo que era Messi quien impulsaba la desobediencia desde las sombras. Es otra muestra de que le encanta ocupar el rol que tuvo Diego Maradona como líder todoterreno y prócer de la Albiceleste.

"Hay que aprovechar el envión (de Copa América) y sobre todo a esta camada de jugadores”, ha expresado el artillero histórico de la Selección con 76 goles.

El poder del goleador lo destacó el director general de Selecciones Nacionales, César Menotti: "Entre la pelota, Messi y la gente hay una música que realza el escenario. Podrá ser más o mejor, con todo favor o en contra, pero es el oficio de Messi”.

“Es el oficio de generar relaciones de música, entre el grito de la gente y su pelota”, ilustró el DT campeón del mundo en Argentina-1978.

Menotti dijo que incluso, en el peor de los casos, se podría haber sumado a futbolistas del nivel local, "altamente competitivos”, para acompañar a Messi y sus compañeros del PSG Leandro Paredes y Ángel Di María, que nunca estuvieron en duda.

Aún así mal trago hubiera sido para el DT Lionel Scaloni reemplazar a quienes juegan en el fútbol español, como Rodrigo De Paul y Guido Rodríguez, o del inglés, como Giovani Lo Celso y Cristian Romero, o del italiano, como Lautaro Martínez y Paulo Dybala, o del alemán, como Exequiel Palacios.

Messi viene envuelto en la danza millonaria de su fichaje con el PSG y del llanto por irse del FC Barcelona que lo cobijó desde niño. Ahora le toca meterse en otro baile.

dm


miércoles, 30 de junio de 2021

 

Leonas y Leones hambrientos de medallas en Tokio-2021

 /  Buenos Aires (Argentina)  -  25 junio 2021 17:05  -  AFP (Daniel MEROLLA)  /  ENFOQUE  -  9CZ4A6

La ambición de Las Leonas de atrapar el oro olímpico por primera vez y el deseo de Los Leones de defender el conquistado en Río-2016 motiva a las dos selecciones argentinas de hockey sobre césped a llevar las garras bien afiladas a los Juegos de Tokio-2021. 

"Estos chicos y estas chicas están comprometidos y compenetrados en el camino olímpico, a pesar de lo que estamos viviendo con la pandemia. Nos tenemos que cuidar y ser disciplinados", prometió el director de selecciones nacionales de la Confederación Argentina, Carlos Retegui. 

A la selección femenina sólo le falta el premio mayor. Cuatro veces se quedaron en las puertas de la gloria olímpica, con dos preseas de plata y dos de bronce.  

En sus vitrinas brillan dos Copas del Mundo, siete Champions Trophy, una Liga Mundial, siete Juegos Panamericanos, cinco Copas Panamericanas y tres Juegos Sudamericanos. Nunca pudieron morder la presea dorada, pero son emblema y orgullo del deporte albiceleste.  

Los caballeros vivieron hace cinco años su hora más gloriosa. Subieron a lo alto del podio. Vencieron en la final olímpica a Bélgica 4-2. 

También reinan en el mundo de los Juegos Panamericanos, con 10 medallas de oro y cuatro de plata. Ganaron un bronce en un Mundial y otro en un Trophy. 

"Cuando ves que todos vienen a entrenar, eso te marca el estado de ánimo", dijo Retegui, a quien apodan el 'Chapa' (loco, en la jerga) por su pasión temperamental.

Las damas debutarán el 25 de julio ante Nueva Zelanda, en el Grupo B. Luego se medirán con España, China, Japón y Australia.  

Los hombres jugarán su primer encuentro contra la poderosa Australia. Después se medirán con India, España, Nueva Zelanda y Japón, en el Grupo A. 

 

- Volver a rugir - 

 

Un vacío difícil de llenar para las Leonas dejó el retiro de Luciana 'Lucha' Aymar, ocho veces mejor jugadora del mundo según la Federación Internacional y declarada "Leyenda del Hockey". No habrá ninguna igual a 'La Maradona' del stick. Pero ni con ella pudo Argentina coronarse en los Olímpicos. 

Acariciaron el cielo en Sydney-2000. Más de 10.000 aficionados las ovacionaron por su temple al enfrentar a las increíbles 'hockeyroos' de Nikki Hudson y Alyson Annan, que ganaron 3-1. 

En los Juegos de Londres-2012 cayeron 2-0 en la final frente a su archirrival, la Holanda de la extraordinaria Maartje Paumen.

En Atenas-2004 y Pekín-2008 se adueñaron del bronce. El fondo lo tocaron en Rio-2016, con un séptimo puesto, su peor ubicación en 20 años. 

Ahora les llegó la hora de la renovación. Retegui combinó veteranas con juveniles. Tienen de puntal a Noel Barrionuevo, máxima artillera con 182 goles.  

"La pasé muy mal con el covid-19. Muy dolorida de las piernas, con pérdida del gusto y olfato. Ahora estoy recuperada. Es muy triste la situación mundial", dijo Barrionuevo. 

Entre las fogueadas sobresalen la capitana Delfina Merino, las sólidas Rocío Sánchez Moccia y Agostina Alonso, la notable arquera Belén Succi, la potente Victoria Sauze y la delantera María Granatto. 

"Fue muy difícil estar tanto tiempo sin competencia, anímica y emocionalmente", admitió Sauze, integrante de una dinastía familiar de deportistas de hockey y rugby. 

Entre las novatas olímpicas resaltan la volante Agustina Gorzelany, la exLeoncita (sub-21) Valentina Raposo y la definidora Julieta Jankunas. 

Afirma Raposo: "Ser parte de Las Leonas me genera mucho orgullo, responsabilidad y compromiso". 

 

- Recambio generacional - 

 

La imagen de Agustín Mazzilli sentado dentro del arco en Río, festejando el cuarto gol sobre la hora ante Bélgica, es imborrable para el hockey albiceleste. Sin el arquero belga, jugado en la ofensiva, el 'Pájaro' Mazzilli interceptó la bocha y la llevó al trotecito. 

Ahora el reto es mayor. Los Leones estuvieron más de un año sin entrenar por la pandemia. Se nombró entrenador a Mariano Ronconi, bajo la dirección de Retegui.

"Después de 13 meses sin jugar, el regreso fue muy positivo", señaló.

La valla estará custodiada por el veterano Juan Manuel Vivaldi, con 261 encuentros internacionales. En la defensa es una columna Pedro Ibarra. Al atacar, palo a palo se perfilan Lucas Vila (229 partidos internacionales), Martín Ferreiro y Leandro Tolini.

"Queremos ir paso a paso. Estamos muy ilusionados pero si vamos pensando en que somos los últimos campeones o que tenemos que estar ahí arriba, nos vamos a equivocar", reconoció el entrenador. 

Ronconi dijo que se ha producido "un recambio generacional muy grande, porque más de la mitad del equipo ya no está". Lo que no les falta es el hambre de medallas.


 

Judoca argentina Paula Pareto: La 'Peque' que se agiganta en combate

 /  Buenos Aires (Argentina)  -  28 junio 2021 19:09  -  AFP (Daniel MEROLLA)  /  ENFOQUE  -  9DE8UL

Paula Pareto es una médica traumatóloga argentina, pequeña de estatura, con una vida simple y ordenada pero se volverá una gigante temible para cualquier rival cuando salte al tatami del judo en los Juegos Olímpicos de Tokio-2021.

A los 35 años y con 1,48 metro de estatura, la 'Peque', como la apodan, se perfila para su cuarta epopeya olímpica, con una meta: "La idea es defender el oro", ganado en los Juegos de Río de Janeiro-2016.

"En Rio estaba muy bien entrenada. Hoy estamos intentando mejorar de a poco. No estoy al mismo nivel, si bien en los entrenamientos hogareños he mejorado", afirma. 

Varias veces campeona panamericna, su primera subida al podio fue en los Juegos de Pekín-2008. Ganó el bronce. En los Juegos de Londres-2012 fue diplomada por lograr un quinto puesto. 

Conquistó el campeonato mundial en 2015 en la ciudad de Astaná, Kazajistán. Superó a la japonesa Haruna Asani, en la categoría hasta 48 kg.

 

- Emociones y baldazos -

 

La consagración fue en Rio-2016. Se convirtió en la primera mujer argentina en ser campeona olímpica. Derrotó a la surcoreana Jeong Bo-Kyeong. 

La experiencia de Río fue inolvidable. "Lo lindo es que cada vez que pasan estas imágenes, me vuelvo a emocionar", asegura. 

Pero el camino a Tokio está ensombrecido por la pandemia. Tuvo que reorganizar su preparación a duras penas desde que se suspendieron los Juegos en 2020. 

"Fue un baldazo de agua fría", señala. Al menos le sirvió para recuperarse con más tiempo de una cirugía de columna. 

Pero guardar el judogi (vestimenta) no está lejos. "Después de Tokio ya me retiro porque mi cuerpo no da más”, admite. 

"Yo no soy superdotada ni tengo superpoderes en el deporte. Soy una persona normal que lo intentó", sostiene. 

El covid-19 también acecha en Japón tanto como una adversaria. "Estar en riesgo hoy no me asusta. No es una situación agradable para nadie tener que estar separados de nuestra familia y tener que tener tantos cuidados. Es lo que elegí”, señala. 

Pareto es inseparable de su familia. Su madre, Mirta, es médica, y el padre, Aldo, es abogado. Tiene un hermano menor, por cual empezó el judo, y una hermana mayor que influyó con sus consejos. 

"¿Parejas? Y en algún momento hubo, pero todas las parejas que tuve siempre el problema fue que no tenía tiempo. Y es real, o sea yo lo acepto. Me llevo siempre bien con las personas con las que estuve pero ya saben cómo es mi vida", relata.

 

- Sin dolor -

 

Traumatóloga en un centro de salud en la periferia norte de Buenos Aires, no es mujer de bajar los brazos: "Siempre digo que hay que dar el 100% de cada uno". 

No le ha sido fácil. Hacer la guardia médica de día y entrenarse de noche es un desafío. "Mis amigos me decían '¿por qué no te vas a tu casa a dormir?'. No, porque sentiría que no había rendido", pontifica.

Su fortaleza es una marca registrada. "En el judo no duele lo físico pero duele muchas veces lo mental. Somos muy duros los judocas, en cuanto a nuestro umbral de dolor, que está bastante elevado", sostiene. 

Incluso se fracturó tres veces sin sentirlo. "Me di cuenta más tarde porque tal vez me hice una radiografía o me hice algún estudio por otra cosa", afirma.

No hay que confundirse al verla pequeñita. En el combate se agiganta. 


martes, 22 de junio de 2021

Una cuenta pendiente que duele en el alma 

por Daniel Merolla

El capitán de la Albiceleste, Lionel Messi, está de nuevo al frente de la misión de ganar la Copa América, a 28 años de la última conquista argentina y en otro intento por saldar una cuenta que, a punto de celebrar sus 34 años, le duele en el alma. 

 Dueño de una colección fabulosa de trofeos y récords, lleva una espina clavada: nunca pudo ganar un campeonato de mayores con los colores nacionales. Ni una Copa del Mundo ni la de América. Y las opciones se le achican: este jueves apagará 34 velitas en medio de la Copa América, con Argentina ya clasificada para los cuartos de final.

El más reciente récord lo logró este domingo en el triunfo ante Paraguay (1-0) al igualar a su amigo Javier Mascherano como el jugador que más veces vistió la casaca albiceleste, en 147 partidos.

Nacido y criado en la futbolera Rosario, ganó un Mundial Sub-20 (Holanda-2005) y medalla de oro en Juegos Olímpicos (Pekín-2008). Ningún premio con la mayor.

"Que todos juntos podamos seguir construyendo nuestro país, y a nivel de selección igual", manifestó. 

Una reciente imagen suya resumió su pasión. Tras su exquisito gol de tiro libre a Chile (1-1), en el debut de la Copa América, 'la Pulga' dejó de lado su habitual festejo mirando al cielo y pegó un salto al puro estilo del fallecido Diego Maradona. Los argentinos sabían a quién estaba homenajeando.  

Días antes, en un partido por el premundial contra el mismo rival e idéntico resultado, Messi tampoco apeló a su tributo habitual pero gritaba su gol de penal y se golpeaba el pecho. 

"Queríamos regalarle la victoria y representar a la Selección como siempre lo hizo él (Maradona), dejando todo", explicó.

 

- ADN argentino, desarrollo catalán -

 

Con la camiseta de FC Barcelona ganó copas y campeonatos de todos los tamaños y colores. El club blaugrana lo cobijó desde los 13 años. Le pagó el tratamiento hormonal para crecer que le quitaba el sueño a su familia. Seis veces ganador del Balón de Oro, es leyenda del club. 

Pero su ADN futbolero es 'argento' (jerga) de la cabeza a los pies. 

Igual que Maradona mantiene un romance con la pelota. La maneja como si fuera parte de su cuerpo.

Ya no es una máquina de eludir defensores como postes. Pero enfila directo al arco y desbarata defensas como si fueran de papel. Su explosivo juego a toda velocidad se amolda como un guante al fútbol contemporáneo. 

¿Tan fuerte es su influencia también en la Albiceleste?. Lo describió el entrenador, Lionel Scaloni: "Los partidos de Leo son con dos o tres rivales siguiéndolo". 

Otras veces aplican una cerebral táctica. Le obstruyen "las líneas de pase", ilustró el DT.

De vez en cuando tratan de sacarlo de las casillas. Lo hizo el chileno Gary Medel en la Copa América Brasil-2019. Los expulsaron a los dos y La Roja ganó con el sacrificio. Lo que perdió fue aquel partido por el bronce (2-1).

 

- Líder maduro -

 

Con los años, ya a sus 34 que los cumple el jueves, creció en personalidad. Maduró y pasó a ser el líder. 

Ha protestado en público contra la Conmebol. Emuló a Maradona con dardos lanzados contra los dirigentes. 

Dejó atrás la etapa del Messi mudo. Antes parecía un Peter Parker tímido y distraído que se convertía de pronto en Hombre Araña. Un superhéroe misterioso. 

Asumió que debía ordenar a sus compañeros. Solo que nunca se lo escucha gritar o hacer gestos ampulosos. 

"Estamos en crecimiento. Pusimos chicos nuevos. De a poquito nos tenemos que ir haciendo fuertes", afirmó. 

A la historia pasó aquella noche funesta de la final de la Copa Centenario-2016 ante Chile en Estados Unidos. La tiró afuera en el desempate a penales. Argentina perdió. Lloró y se arrojó al suelo, como si quisiera que la tierra se lo tragase. 

Al salir del campo de juego, sentenció, desolado: "Se terminó la selección para mí. Es la cuarta final que pierdo, la tercera seguida (...) Me duele no ser campeón con Argentina". 

Había perdido las finales de Copa América de Venezuela-2007 contra Brasil y Chile-2015 y EEUU-2016 frente a La Roja, así como el partido decisivo del Mundial Brasil-204 ante Alemania (1-0). 

 

- El timonel -

 

Sin Messi, Argentina es uno más del montón. Con Messi tampoco es una maravilla, pero cambia casi todo. Cuando la Albiceleste ganó los mundiales de Argentina-1978 y México-1986 no sólo tenía cracks internacionales. Mostraba un funcionamiento aceitado, estilo y personalidad.

Ahora hay un solo gran jugador: Messi. No se le pueden pedir peras al olmo. 

El regalo que espera Messi en su aniversario es celebrar el 10 de julio la Copa América en el Maracaná, la emblemática casa del archirrival Brasil.